El inquietante caso de los desequilibristas chinos.

En un viaje por Europa, el millonario chino Zhu Tze abrazó la idea de que el verdadero arte no nace del equilibrio y del bienestar, sino de la ansiedad y el desequilibrio y pensó que el milenario arte circense de los equilibristas chinos debería ser sustituido por una técnica de agitación que provocara una explosión caótica del azar. A su vuelta estableció un programa de becas para el desarrolló de sus locas ideas. Basándose en el concepto de que el aleteo de una mariposa en Pekín puede causar un cataclismo allende los mares, Zhu Tze atrajo los mejores cerebros desocupados de oriente obteniendo sorprendentes resultados.

En sus declaraciones a la policía china, Yang Tsin Pao alardeó que había llegado a crear un proceso que provocó varios suicidios y el incendio de un rascacielos partiendo de arrancar una pata a una cucaracha en los sótanos del edificio que una semana después ardería. Más desafortunado, Ong Kai Tsu inició una catastrófica cadena de sucesos que culminaría con el asesinato de Zhu Tse y el desenmascaramiento de sus funestas actividades al volcar una taza de té sobre el regazo de una anciana.

La concienzuda investigación policial y el subsiguiente proceso judicial desembocó en la ejecución de 125 desequilibristas y aspirantes a desequilibrista en una cancha de baloncesto de las afueras de Cantón. Sin embargo pesa en todo el mundo el desasosiego de la inconcreta amenaza que supone el nacimiento de semejante tipo de estrategias terroristas.