
El espacio interior.
PM- Me interesa la idea de espacio interior, a la que apuntas muchas veces.
La parte de viaje interno que tiene tu trabajo.
YT- Durante un tiempo, como símbolo de estas introspecciones, trabajé
con la figura de un alter ego, al que José María Parreño
bautizó como Picapecho, una especie de pájaro que miraba ensimismado
hacia dentro y con el pico abre su cuerpo. Es una constante en mi trabajo.
Es como buscar en el interior el templo, el lugar hermoso, lo caótico
pero también lo bello. Lo inquietante, en el interior, al menos es
propio.
Este espacio interior es también un espacio que acumula memorias. Acumula
experiencias que uno no ha tenido personalmente. Mi interior es más
grande que yo misma.
PM- Como una memoria genética que pueda haber dentro de nosotros. El
inconsciente colectivo convertido en paisaje de la mente.
Aparte de este interior que a veces representas como huecos, como si el cuerpo
fuera un jarrón y el hueco del jarrón fuera un espacio, existe
una idea de paisajes, de paisajes que no son paisajes fantásticos,
sino que son paisajes orgánicos.
YT- Hablas sobre todo de la última serie de obras negras en papel,
que he producido en los últimos meses estando en un proceso personal
más sombrío. Parecen viajes en una especie de líquido
oscuro donde se vislumbran luces. Es como una mirada hacia dentro.
PM- A mí me recuerdan un espacio embrionario, intrauterino, o a las
imágenes que se forman con los ojos cerrados antes de dormir.
YT- Si. Se ha relacionado lo embrionario con mi obra, a veces relacionándolo
con mi feminidad. Pero no se refiere al embrión, ni al feto, ni al
bebé. Hay una asociación con el embrión cuando no se
comprende algo, cuando está en un estado transitorio. La imaginación
y las visiones muchas veces están en un estado entre lugares.
PM- También es un estado al que muchos quieren volver. Un cielo o un
limbo.
YT- Un limbo que en cualquier caso ya no existe para la iglesia. Es una pena
¿no? Porque es un lugar donde se puede estar...
PM- ... a gusto.
YT- Muy a gusto. Ni en un sitio ni en otro.
PM- Y ahí está lo interno, los entresijos, las entrañas
y otra vez volvemos al tema de los órganos.
YT- Los órganos son algo bello y con mucha información. Ahora
me fascinan los libros de anatomía. Los órganos son como seres.
PM- Los etruscos sacaban las vísceras a las vacas y así veían
el futuro. Se llamaba aruspicina. Usaban especialmente el hígado.
YT- No lo sabía. Sobre todo la información de nuestra vida,
la memoria. Me imagino que un médico forense, cuando hace la autopsia,
puede leer que tipo de vida ha llevado el cuerpo. El pasado, al menos en lo
que concierne a la salud, lo ve con claridad.
Mi obra no trata siempre del espacio interior. También hay siempre
una relación con el exterior. La correspondencia entre la forma del
cuerpo humano y el universo es un tema clásico, la correspondencia
de lo humano y lo arquitectónico, lo humano y las estrellas, las estrellas
y lo humano. Cuando hago una mirada interior aparecen esas relaciones. Elementos
de mí que sirven para construir.
PM- Además, tu obra es como un viaje hacia adentro, pero que sirve
para expresar, es decir para sacar de dentro hacia afuera. Es tu voz. Tu te
ves mucho en el exterior, estas hablando con el exterior.
YT- Si, si me ocupara solamente del espacio interior estaría en un
convento de clausura, pero soy artista. Creo que tengo una mirada muy atenta
hacia el exterior, incluso a veces demasiado sensible. No soy una ensimismada
en una torre de marfil.